Los cambios que se avecinan con la nueva ley que regulará el teletrabajo

27 Agosto 2020

Se estima que en la fase más aguda de la pandemia el 30,2% de los trabajadores pudo seguir prestando sus servicios desde casa. Esta cifra de teletrabajadores es la más alta de la historia. Para regular esta nueva realidad, el Gobierno prepara una anteproyecto de ley que pretende poner orden en este nuevo tipo de relación laboral.

El confinamiento obligatorio por culpa del coronavirus no solo trajo ansiedad, claustrofobia, miedo, crispación, malestar, sedentarismo, sobrepeso y demás repercusiones negativas. También produjo algunos cambios en la forma de vivir que pueden ser muy positivos.

A partir del 14 de marzo de 2020, muchas personas han empezado a experimentar un tipo de relación laboral que hasta entonces parecía reservada a freelances creativos —acostumbrados a trabajar en pijama—, como los diseñadores, los escritores o los ilustradores: el teletrabajo. Y lo cierto es que, en general, la gente se a adaptado bien y ha empezado a disfrutar de poder trabajar en casa, con libertad de horarios y a su ritmo.

Además, esta nueva realidad ha venido para quedarse, puesto que tanto las empresas como los trabajadores han descubierto las grandes ventajas de este sistema. Y mientras no haya una vacuna efectiva, evitar las aglomeraciones en lugares públicos —como el metro en hora punta o una oficina atestada de trabajadores— es la mejor manera de que no se produzcan todavía más brotes de los que ya se han declarado.

Así que si tu empresa te permite seguir trabajando desde casa, aprovéchalo porque no todo el mundo va a poder disfrutar de la libertad de trabajar sin horarios ni presiones (y sin sentir el aliento inquisidor de su jefe sobre el cogote).

Ventajas y desventajas del teletrabajo

Aunque esta forma de trabajar no está pensada para todo tipo de trabajadores, es indudable que el teletrabajo es muy beneficioso por los siguientes motivos:

  • Resulta más barato para la empresa: no hay que tener unas grandes instalaciones ni soportar elevados gastos de mantenimiento.
  • Fomenta la conciliación laboral y familiar: puedes ver más a tus hijos y hacer cosas con la familia, porque tú decides a qué horas del día trabajas (puedes aprovechar que los niños están en el cole y adaptarte a sus horarios lectivos).
  • Descongestiona las grandes ciudades: mucha gente puede vivir en áreas más alejadas de las grandes metrópolis, porque ya no es necesario desplazarse cada día hasta la sede física de la empresa.
  • Evita la despoblación de las zonas rurales: muchas personas pueden regresar a su pueblo y establecerse de nuevo allí, ya que les basta con tener un ordenador y una conexión a Internet decente para poder trabajar, sin tener que estar todo el día en la oficina.
  • Mejora los niveles de contaminación: como ya no es necesario desplazarse a diario hasta el trabajo, se hace un menor uso del transporte público y privado.

Evidentemente no todo son beneficios, ya que el teletrabajo también tiene algunas desventajas:

  • Se trabaja más horas que antes: en casa es más difícil desconectar y es habitual dedicarle al trabajo más horas de las que se empleaban en la oficina.
  • El trabajador hace uso de sus equipos personales: los trabajadores están en muchos casos usando su propio ordenador y están pagando de su bolsillo su conexión a Internet, aunque lo hagan para cuestiones profesionales.
  • Es difícil concentrarse: si no hay un espacio adecuado en casa, libre de interrupciones, es muy complicado avanzar y cumplir con los objetivos.
  • No todo el mundo puede teletrabajar: hay gente que necesita la supervisión continua de un superior para dar el máximo rendimiento. Y en cuanto no tiene encima a alguien que le controle, se relaja y deja de cumplir con sus obligaciones.

Los cambios que propone la nueva ley que regulará el trabajo a distancia

El Gobierno, sabedor de que el teletrabajo cada vez será más habitual, ha iniciado la redacción de un texto legislativo que regulará esta nueva forma de trabajo.

Los puntos principales de esta nueva norma —que todavía no está aprobada— son los siguientes:

  • La empresa y los trabajadores deben acordar los tiempos de trabajo y los de descanso: estos términos deben figurar en el contrato y cumplirse estrictamente.
  • Es posible disfrutar de un horario flexible: pero las empresas sí que pueden fijar franjas de disponibilidad obligatoria.
  • Debe haber igualdad de trato entre las personas que trabajan en la oficina y las que lo hacen en casa: no puede haber diferencias de derechos, beneficios o privilegios entre ambos tipos de trabajadores.
  • No podrá haber diferencias salariales en función de los distintos niveles de vida de los lugares de residencia: esto quiere decir que si un teletrabajador vive en una ciudad más barata que otro, no puede cobrar menos que los que viven en ciudades más caras. Lo mismo ocurre con otras modalidades retributivas como el teléfono móvil, la tarjeta de crédito de empresa o los cheques restaurante.
  • El trabajo a distancia no puede ser obligatorio: solo los trabajadores que lo escojan libremente podrán trabajar desde casa o desde un coworking.
  • La empresa debe proporcionar los medios para que el trabajador a distancia pueda desarrollar su labor: en esto también se incluyen sistemas de compensación de los gastos domésticos relacionados con el desempeño profesional (WI-FI, energía eléctrica, calefacción…). Será siempre la empresa la encargada de sufragar la totalidad de estos gastos. De ese modo, el empleado ya no tendrá que incurrir en un conjunto de gastos necesarios para trabajar, que le pueden llevar a la necesidad de pedir préstamos rápidos online con los que llegar a fin de mes con un poco más de holgura.
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