Cómo los supermercados realmente deciden lo que compramos

03 Junio 2021

Ahorrar en el día a día no es tarea fácil. Es importante destinar una parte específica del sueldo a supermercados para no acabar endeudándose o solicitando préstamos online innecesarios.

La mayoría de las veces, este ahorro es posible si evitamos caer en la trampa de los supermercados a la hora de hacer la compra. Ya no basta ir a comprar con el estómago lleno. Hay un gran equipo de especialistas de márketing estudiando trucos para hacerte caer en la tentación.

1. Despertar el apetito

Cuanta más hambre tienes, más productos innecesarios comprarás. Pero incluso si no tienes hambre, los supermercados tienen una variedad de formas de despertar tu apetito.

Por ejemplo, el olor de los productos recién horneados ha demostrado ser una trampa excelente: tienta al comprador a gastar más. La iluminación correcta también funciona bien: los productos se ven brillantes, jugosos y ricos.

Pero una de las formas más poderosas son las muestras gratuitas. En primer lugar, huelen bien y te sientes tentado a comprarlos. En segundo lugar, al recibir algo gratis, te sientes obligado a agradecer a la tienda.

2. Hipnosis con música

Una música alegre en el supermercado activa la atención al máximo. Las melodías alegres incrementan el número de ventas. Un estudio de la Asociación Estadounidense de Marketing muestra que la música enérgica provoca que los compradores compren de forma espontánea o compulsiva.

Ajustándonos inconscientemente al ritmo, colocamos productos más caros en el carro, e incluso en grandes cantidades.

Por otro lado, la música lenta también es un truco. Melodías con un ritmo mucho más lento que la frecuencia cardíaca promedio hacen que las personas permanezcan más tiempo en la tienda y, como resultado, compren más. Casi un 30% más, como asegura el consultor de marketing estadounidense Martin Lindstrom, autor del libro "Así se manipula al consumidor”.

Para protegerse de esas influencias musicales, es mejor ir de compras con los auriculares puestos.

3. Los colores del supermercado

A la gente le suelen atraer las tiendas cuyo exterior y entrada están pintadas de colores cálidos: rojo, naranja, amarillo. Pero en el interior, la situación del color cambia: los tonos fríos, azul y verde, hacen que los clientes gasten más. Según la CNN, citando un estudio sobre cómo el color afecta a tus gastos, publicado en Business Review, afirma que las tiendas decoradas en tonos azules y verdes tienen clientes que dejan un 15% más de dinero que aquellas cuyas paredes y estantes están pintados en colores cálidos.

4. Tarjetas de descuento y programas de fidelización

¿Crees que las tarjetas cliente están hechas para tus ahorros? En parte sí, pero en parte no.

La tarjeta cliente te vincula a un supermercado específico. Es decir, si tienes dos supermercados que ofrecen lo mismo cerca de casa, irás a aquel donde tengas tarjeta de cliente.

Además, la tarjeta le da a la tienda toda la información sobre tus hábitos de compra. Conocen cada cuanto compras, lo que compras, tus gustos, si haces una compra diferente cuando vas por la mañana que cuando vas por la tarde, si los viernes sueles comprar más refrescos que los martes, etc.

Seguro que alguna vez has recibido ofertas como "Compra chocolate con un 15% de descuento". Por supuesto, la oferta parece rentable. Pero es más rentable para el supermercado, que te está haciendo gastar más en chocolate de lo que estás acostumbrado.

La tarjeta te incita a gastar más. Muchos supermercados te ofrecen acumular puntos por cada euro gastado en el supermercado. Posteriormente, estos puntos se pueden convertir en dinero, ya que puedes pagar con ellos en la caja. ¿Es buena idea? Por un lado, sí. Por otro lado, seguramente estás gastando más en cada compra, de forma inconsciente, para obtener más puntos y acumularlos, algo que si se piensa fríamente, no tiene ningún sentido.

5. Ofertas irresistibles

"¡Compra 10 piezas por solo 4,99€!" Es un buen truco de marketing. Muchas personas caen en esa oferta, como resultado, comprando más productos de los que necesitan.

También hay manipulaciones más sutiles. Muchos supermercados ofrecen productos populares a buen precio, como la carne roja durante la temporada de barbacoas o los bombones para San Valentín.

Por otro lado, cuando vas a comprar las ofertas, acabas comprando otros productos, que seguramente no necesitas. Es en estas compras adjuntas donde el supermercado gana.

6. Productos complementarios

Entras en la tienda a por un paquete de las galletas favoritas de tu hijo. Y junto a él, en el mismo estante, encuentras chocolate y malvaviscos para niños. "¡Qué bien!" - piensas y metes los tres productos en el carrito. Así es como funcionan estas combinaciones. El comprador gasta más de lo planeado y, a menudo, ni siquiera lo nota. Especialmente si paga con tarjeta de crédito.

Algunas combinaciones son más obvias, como champú y acondicionador. Algunos son más sutiles, como platos de plástico desechables y bonitas servilletas de papel. Tenemos la sensación de haber decidido nosotros mismos el comprar esos productos “de más”, pero están ahí estratégicamente, y no es una decisión para nada espontánea.

7. Trucos de precios

Los supermercados ponen a la altura de los ojos aquellos productos que desean vender, y bajan los productos baratos que no son rentables para la tienda casi al nivel del suelo o arriba del estante. También funciona muy bien el efecto del “número mágico 9”, cuando un producto con un precio de 1,99€ parece ser una mejor compra que un producto por 2,00€.

8. Bolsas ecológicas reutilizables de marca

Las bolsas reutilizables ecológicas son un ingenioso truco de marketing. Primero, las cadenas colocan sus logotipos en ellas, convirtiendo a los clientes en publicidad. En segundo lugar, hacen que los clientes sientan confianza en el supermercado: "¡Bueno, se preocupa por el medio ambiente!" Y, en tercer lugar, aumentan el cheque promedio.

La prestigiosa universidad de Harvard publicó un estudio que demuestra que los compradores con bolsas ecológicas de marca gastan más. Imbuidos de preocupación por el medio ambiente, dan preferencia a los productos naturales y orgánicos más caros, y luego, ya en la caja, se abastecen de productos poco saludables, como recompensa por su propia virtud.

9. Las estanterías cerca de las cajas

Cerca de la caja, los vendedores colocan productos caros y no siempre necesarios: chocolates, caramelos, pilas, etc. La expectativa es que el comprador, cansado de tomar decisiones y buscar los mejores precios, se relaje en la caja y compre una recompensa. Y funciona.

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