Cómo es la garantía de los electrodomésticos

11 Marzo 2020

Los productos que compramos cada vez duran menos. Y esto no ocurre por casualidad: los fabricantes los diseñan para que se averíen antes, lo que se conoce como “obsolescencia programada”. Frente a este problema ¿qué protección tienes como consumidor? En este artículo te lo explico.

Parece que cuanto más moderno es un electrodoméstico, menos tiempo de vida tiene.

Seguro que te ha pasado más de una vez: tienes un televisor o una lavadora que funcionaban bien y, de repente, empiezan a dar fallos absurdos y se estropean.

Y además lo hacen a los pocos años de haberlos comprado.

Esta cuestión es especialmente mosqueante, porque antes un electrodoméstico te podía durar casi toda la vida...

Como ya sabrás, no es una casualidad, sino la consecuencia de la obsolescencia programada.

Desde hace años, los fabricantes de electrodomésticos acortan conscientemente el tiempo de vida de sus productos para obligarnos a comprar otros nuevos con más frecuencia.

Ante esta situación te preguntas: ¿qué puedes hacer como consumidor? ¿La garantía sirve de algo en este caso?

Si quieres saberlo, sigue leyendo.

¿Cuánto dura la garantía de un producto?

Primero vamos a ver las condiciones que incluye la garantía de cualquier electrodoméstico.

Según la Ley General de Defensa de Consumidores y Usuarios, todos los productos que compres deben tener una garantía mínima de dos años, que se hace efectiva desde el momento en que recibes el ticket o la factura.

Pero la protección que te ofrece no es la misma durante todo ese tiempo, sino que se divide de la siguiente manera:

  • Los 6 meses iniciales: durante este periodo, se da por hecho que cualquier avería se ha producido por un fallo de fábrica y la reparación o sustitución es automática.
  • Los 18 meses restantes: una vez que el electrodoméstico ha cumplido los seis meses, el vendedor puede exigirte que demuestres que el fallo se ha producido por un defecto de fabricación y no por un mal uso. No es lo más habitual, pero puede ocurrir.

La garantía te da derecho a una reparación o sustitución del producto, siempre que presentes el ticket de compra.

El problema viene cuando tu electrodoméstico se estropea fuera del periodo de garantía.

En este caso puedes buscar por tu cuenta un taller para que te lo reparen, pero es muy probable que escuches eso de que “vale más la pena comprar uno nuevo”, o “puede que los recambios sean difíciles de encontrar”.

La dificultad para acceder a recambios —ya sea por disponibilidad o por precios— te obliga a comprar un nuevo electrodoméstico antes de lo que pensabas.

Protección legal frente a la obsolescencia programada

Como te imaginarás, la garantía no suele ser una ayuda ante la obsolescencia programada, porque los propios fabricantes diseñan el producto para que se estropee pasados los dos años.

Esto es un problema cuando el electrodoméstico que se te avería es muy costoso, como un frigorífico o un horno, por ejemplo.

En este caso, puede que incluso te veas obligado a solicitar un crédito rápido para comprar otro nuevo pronto.

En Europa, son pocos los países que tienen leyes para luchar contra la obsolescencia programada, por lo que el consumidor se encuentra desprotegido.

La única opción que tienes, si el vendedor te ofrece este servicio, es el de extender el periodo de garantía o contratar algún seguro de protección.

De hecho, los expertos hablan de ampliar la garantía de fábrica hasta los cinco años, como medida para defenderte de los estragos de la obsolescencia programada.

Pero si uno de tus electrodomésticos se estropea fuera de esos plazos de garantía, la única opción será tirar de la tarjeta de crédito o rascarte el bolsillo para arreglarlo o para comprarte uno nuevo.

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