Cuidado con las tarifas planas de gas o electricidad

23 Diciembre 2020

Todos tememos el momento de abrir la factura de la luz o el gas. Especialmente en invierno, cuando el importe se suele disparar por el uso de la calefacción. Para evitar sorpresas desagradables, algunas personas contratan una tarifa plana por la que pagan todos los meses lo mismo.

Pero las empresas de energía, como todas, buscan la rentabilidad. Por eso este tipo de ofertas pueden causar sospechas entre los consumidores.

Si tu compañía te ha ofrecido alguna vez un contrato de este tipo, es probable que te hayas hecho preguntas como:

  • ¿De verdad suponen un ahorro?
  • ¿Me estarán cobrando de más por otros conceptos?
  • ¿Cuánta energía podré consumir?

En este artículo trataremos de disipar todas esas dudas para que puedas decidir si esta es la mejor opción para la energía de tu hogar.

Cómo funcionan las tarifas planas de energía

Antes de nada, vamos a aclarar el funcionamiento de las tarifas planas de energía, ya que es habitual confundirlas con otras modalidades como las cuotas fijas.

Con una tarifa plana tu compañía te cobra la misma cuota mensual para todo el año, sin importar cuánto hayas consumido. Eso sí, siempre dentro de un límite.

Este precio es personalizado para cada cliente, según lo que hayas gastado en los 12 meses anteriores.

Al analizar estos datos históricos también deciden un límite máximo anual que no puedes sobrepasar.

Riesgos de las tarifas planas de luz y gas

Con lo que has leído hasta ahora puede que pienses que las tarifas planas son la mejor opción a la hora de contratar tus servicios de energía.

Pero lo cierto es que esconden algunos riesgos que tienes que conocer antes de tomar una decisión. Los más importantes son:

  • Precio excesivo para la energía extra: si sobrepasas el límite de kWh anuales, tendrás que pagar la diferencia a un precio mucho mayor —hasta el doble— del que pagarías en función a tu consumo real. No es extraño que algunos usuarios incluso tengan que recurrir a microcréditos en España para hacer frente al pago.
  • No te permite ahorrar: aquí ocurre lo contrario que en el punto anterior. Aunque consumas menos del límite, no tienes que pagar menos. La cuota es la misma por mucha energía que ahorres.
  • Te penalizan si te vas antes: estos contratos suelen tener una duración de 12 meses con compromiso de permanencia. Si decides cancelarlo antes, la compañía te impondrá una penalización.
  • Cuotas mensuales altas: las compañías suelen estimar tu consumo anual al alza. Así cubren los riesgos de que gastes más que el año anterior. También es habitual que te suban el precio tras el primer año, por lo que rara vez conseguirás un ahorro real.
  • Indicada para altas potencias: según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), estas tarifas solo salen a cuenta si tienes contratada una potencia de luz de 6,9 kW o más. Algo bastante alejado de los 4,6 kW de media contratados en los hogares españoles. En el caso del gas, la OCU desaconseja su contratación en todos los casos.

Como ves, no todo es tan bonito como lo pintan en las tarifas planas de energía.

Estos planes pueden ser interesantes para los usuarios que conocen muy bien sus patrones de consumo anual y tienen claro que no van a sobrepasar el límite contratado.

De lo contrario puedes llevarte más de un susto en tus facturas. Aunque siempre puedes pedir un préstamo personal en España para esos casos en los que andas corto de liquidez.

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